Sura 2 · Yuz 3
Al-Baqarah · 2:259
أَوْ كَالَّذِي مَرَّ عَلَىٰ قَرْيَةٍ وَهِيَ خَاوِيَةٌ عَلَىٰ عُرُوشِهَا قَالَ أَنَّىٰ يُحْيِي هَٰذِهِ اللَّهُ بَعْدَ مَوْتِهَا ۖ فَأَمَاتَهُ اللَّهُ مِائَةَ عَامٍ ثُمَّ بَعَثَهُ ۖ قَالَ كَمْ لَبِثْتَ ۖ قَالَ لَبِثْتُ يَوْمًا أَوْ بَعْضَ يَوْمٍ ۖ قَالَ بَلْ لَبِثْتَ مِائَةَ عَامٍ فَانْظُرْ إِلَىٰ طَعَامِكَ وَشَرَابِكَ لَمْ يَتَسَنَّهْ ۖ وَانْظُرْ إِلَىٰ حِمَارِكَ وَلِنَجْعَلَكَ آيَةً لِلنَّاسِ ۖ وَانْظُرْ إِلَى الْعِظَامِ كَيْفَ نُنْشِزُهَا ثُمَّ نَكْسُوهَا لَحْمًا ۚ فَلَمَّا تَبَيَّنَ لَهُ قَالَ أَعْلَمُ أَنَّ اللَّهَ عَلَىٰ كُلِّ شَيْءٍ قَدِيرٌ
[No has reparado] en aquel [‘Uzeir] que pasó por una ciudad en ruinas [Jerusalén], y exclamó: "¿Cómo va Dios a darle vida ahora que está en ruinas?" Y entonces, Dios lo hizo morir por cien años y después lo resucitó. Le preguntó [Dios]: "¿Cuánto tiempo has permanecido así?" Respondió: "Un día o menos aún". Dijo [Dios]: "No, has permanecido así cien años, observa tu comida y tu bebida, no se han podrido, pero mira tu asno [del que por el contrario solo quedan sus huesos]. Haremos de ti un signo para la gente. Mira los huesos [de tu asno] cómo los reuní y luego los cubrí de carne [resucitándolo]". Y cuando lo vio con claridad dijo: "Ahora sé que Dios es sobre toda cosa Poderoso".
Tafsir
259. ¿Conoces la historia del viajero que pasó cerca de una ciudad lúgubre y abandonada? Los muros y los techos de las casas se habían derrumbado y los habitantes habían muerto. Atónito ante esta visión desoladora, el hombre dijo: “¿Cómo hará Al‑lah para revivir esta ciudad completamente devastada?” Al‑lah lo hizo entonces morir y así lo dejó durante cien años, luego lo volvió a la vida y le preguntó: “¿Cuánto tiempo has estado muerto, según tú?” Él respondió: “Un día, o menos.” Al‑lah le dijo: “Has estado muerto cien años. Mira tu comida y tu bebida: están en buen estado, aunque la comida y la bebida se pudren fácilmente. Pero mira tu asno muerto. Te sometimos a esta experiencia para hacer de ti un signo claro del poder de Al‑lah. Mira los huesos de tu asno esparcidos, mira cómo los reunimos y los vestimos de carne y lo hacemos revivir.” Cuando el hombre lo vio, la verdad apareció ante él con claridad. Reconoció el poder de Al‑lah diciendo: “Sé que Al‑lah es Omnipotente.”
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